El paso a la educación secundaria supone un cambio profundo en la vida del alumnado, tanto a nivel académico como personal. Abordar el bienestar emocional desde estas edades actúa como un factor clave en la promoción de la salud y en la prevención de futuros problemas de salud mental, mejora el autoconocimiento, la empatía y las habilidades sociales para fortalecer la convivencia.



